Mangoré Eterno Edición 130 Aniversario de su nacimiento Víctor M. Oxley

sábado, 11 de mayo de 2013

DEL NATURAL DE AGUSTÍN PÍO BARRIOS



Por Lic. Víctor M. Oxley Ynsfrán

Todo intento de configurar una comprensión general de la obra de un artista, no es más que el intento de recrear su genialidad desde un punto singular. Los aspectos que son considerados como secundarios, podemos decir hasta marginales dentro de su producción creadora, se intenta minimizarlos. ¿Cuántos del público en general conocen que Agustín Pío Barrios Mangoré era un excelente dibujante? La verdad de las cosas es que muy pocos, pues hasta hoy día sólo se conservan dos hermosos dibujos a lápiz hechos por la propias manos del genio de la guitarra. Uno dedicado a Isabel y otro dedicado a Gregorio. Hasta el día de hoy, estas dos dedicatorias referenciaban a dos personas casi desconocidas en su totalidad. La nombrada simplemente como "Isabel", es de común conocimiento que referencia a Isabel Villalba, la amada de Agustín Barrios. El retrato que asume una estética "realista", es decir un lenguaje figurativo y mimético, fue hecho en cartulina, a pulso y lápiz, bajo los dictados de su corazón, con la siguiente leyenda: "3 de junio de 1908. (Del natural) a mi hermosa amiga Isabel. Agustín Pío Barrios". 




En el intento de reseñar mejor la falta de datos sobre la amada de Barrios, puedo citar que en la Iglesia parroquial de San Roque en Asunción, capital del Paraguay, en fecha 19 de octubre de 1908, siendo el mismo día de su nacimiento, fue bautizado un niño en condición de hijo natural, de nombre "Pedro Virgilio", el acto religioso fue auspiciado por su madre Doña Gregoria Isabel Villalba y por el padrino Juan Gregorio Villalba. Este niño, el primer hijo de los jóvenes amantes, fue reconocido legalmente por el padre, Don Agustín Pío Barrios Ferreira en fecha 21 de octubre de 1908, según consta en acta del registro civil nro. 1476. Por aquella fecha, Agustín Barrios vivía entre las calles Félix de Azara esquina Caballero de la capital (las dos actas en copias de los registros originales de puño y letra de los declarantes conservo en mi archivo).   

Como puede destacarse del contenido del acta, hemos rescatado el primer nombre de la amada de Barrios, así desde esto sabemos hoy que su nombre completo es "Gregoria Isabel Villalba". El acta nos denota otra cosa más, que la persona que funge de padrino del niño bautizado es "Juan Gregorio Villalba", que por inmediatez del nombre y del apellido podríamos postular que es su hermano y en apariencias su hermano mellizo ¿Porqué se sostiene esta hipótesis? por la razón mimética que guardan ambas personas retratadas en circunstancias símiles por el mismo autor, y que son referenciadas por "Isabel" y "Gregorio" llanamente en el manuscrito exquisito conservado. El retrato de su cuñado "Juan Gregorio", dice: "(Del natural) A Gregorio mi amigo de corazón. Agustín Pío Barrios". Decimos que Gregorio no puede ser el  padre de Isabel, porque en el dibujo no se muestran los signos de una persona más madura, sino que en apariencias las dos personas son de la misma generación, además está el hecho que en el momento de convertirse en padrino de su sobrino ya contaba con la edad para ello, y como se verá más adelante Isabel era hija natural, de padre desconocido a nuestra investigación. 


Investigando en fuentes eclesiales, se encontró un registro en la parroquia de San Patricio de la ciudad de Villa Florida, un asiento bautismal que bien podría ser la amada de Agustín Barrios y la madre de su hijo, en este, se inscribe bajo el nombre de Gregoria a una niña que nació el 23 de abril de 1891, por otras relaciones se puede decir que tenía varios hermanos, por lo mínimo en número de tres; Antonio (19 de junio de 1889), Juan Gregorio (1891) y Juan Martín (5 de febrero de 1898, hijo del matrimonio entre su madre Francisca Villalba y Don Julián León), Sus primas hermanas florideñas conjeturamos fueron, Eusebia Asunción (14 de agosto de 1885) y Encarnación (6 de agosto de 1888), hijas del hermano de su madre Don Pedro Antonio Villalba y de Zeferina Rosa Ferreira (esta podría estar emparentada con la madre de Agustín Barrios, Doña Martina Ferreira (realmente era hija adoptiva) y coincidentemente bautiza a su hija símil al nombre de su madre "Encarnación" Ferreira). 

Tomando como constante, el primer nombre del hijo de Agustín e Isabel, es decir "Pedro", y atendiendo la añeja costumbre de nombrar a los niños en honor a personas con algún sentido de relación de importancia amistosa o familiar, vemos que se relaciona muy bien con el nombre de su tío, el hermano de la madre de Isabel, quien tal vez haya ejercido o fungido de padre adoptivo o algo así -pues recordemos que Isabel era hija natural- y por ello en su honor la imposición de ese nombre a su hijo, Está también el hecho de que el tío abuelo del niño, el hermano del padre de Agustín se llamaba "Pedro", y muy bien podría también ser el caso. Ahora, el segundo nombre del niño, está en coincidencia con el nombre del hermano de Agustín, dos años mayor que él, Miguel "Virgilio" (quien dicho de paso hoy sabemos se presentó como voluntario liberal en la revolución del 1904 en el campamento de Villeta bajo las ordenes de Don Manuel Gondra), y muy bien también se ajustaría a la práctica. 

Tal vez solo sean coincidencias, pero por si algún valor heurístico tengan y hagan posible una investigación mejor sobre estos detalles en la vida de nuestro gran guitarrista universal, se hacen explicitas estas hipótesis. Gregoria Isabel Villalba y Agustín Pío Barrios Ferreira podrían haber sido amonestados por la Iglesia católica y esta prohibió el casamiento bajo alguna causal, pues se tiene a ambos en el hecho consumado de la concepción "ilegítima" del niño, teniendo por ese entonces Agustín 23 años e Isabel 16, al margen de la ley civil y religiosa; que muy bien podría ser de gran recriminación y sanción moral en ambas familias, que con celo observaban estas reglas sociales.  Agustín Barrios tenía la voluntad de casarse con Gregoria Isabel Villalba, la hermosa joven que le robaba el sueño, pues él mismo declaraba que dijo a su madre "mamita, voy a Corrientes ... doy dos audiciones, gano unos pesos, vuelvo el domingo, el lunes visito el Registro Civil, el martes me caso ... una semana más de andanzas y ... a formar mi nido de hornero"; por la contraparte, su madre, o su familia,  no sabemos que respuesta o respuestas dieron ante tal declaración de acción. Lo único cierto y real, al margen de todas las conjeturas anteriores es que, Agustín Pío Barrios Ferreira no se casó, ni civil, ni religiosamente con Gregoria Isabel Villalba. De esta unión de hecho nació el 24 de mayo de 1910 un segundo hijo, Reinaldo Robustiano Villalba (citado simplemente por las fuentes por el primer nombre, pero hoy se descubre su segundo nombre), el cual fue bautizado en la Iglesia de San Roque de Asunción (conservo en mi archivo una copia del libro manuscrito), pero ya no pudo ser reconocido ante la ley paraguaya por su padre Agustín Pío Barrios, pues este ya había partido hacia tierras gauchas en gira sin boleto de vuelta; por ello es que Doña Isabel Villalba luego emprende un viaje al encuentro del mago de la guitarra hacia Buenos Aires, pero el destino malogrará la unión de la pareja y el genio de la guitarra no encontraría jamás reposo a su cuerpo de trotamundos en el calor entrañable del hogar primigenio junto a Isabel su amada y sus dos hijos Pedro Virgilio y Reinaldo. Las decisiones que se toman, anulan otras que jamás serán. el curso que tomó esta historia, dio la resultante de una familia, dividida por condicionamientos sociales (no precisamente todo lo conjeturado aquí, sino otras como la falta de estabilidad material necesaria para mantener un hogar integral, por ello seguramente el mismo Barrios declaró: "deseando casarme, sufría lo indecible por aquello de la bolsa vacía..."), y desintegrada por los impulsos volitivos de un espíritu que decidió dar obras para la posteridad que más hijos a la humanidad. Puesta la hipótesis, el balance de aprobar o reprobar los actos humanos cada cual en lo íntimo juzgará, pero jamás sabremos cuales fueron los motivos que llevaron a estas personas a obrar como lo hicieron, solo nos quedan los hechos que cada cual justificará según su moral o la falta de ella, más allá del bien y del mal, tanto en la dimensión de una conciencia personal o en los difuminados limbos de la conciencia social. 

Barrios sabía de letras, esto es incuestionable, la prueba está en la magnífica prosa de sus escritos y correspondencia. también en la pulcra y bien construida forma de sus versos poéticos; además hay algo, que hay que destacar, y que en los retratos de Isabel y Gregorio resaltan a todas luces, que es una constante en todo lo que escribió: la belleza incomparable de su pulcra caligrafía. Al respecto se puede decir que en varias civilizaciones antiguas, el desarrollo de cualidades para pintar o dibujar era considerada parte de la educación integral de un caballero, así como lo fueron el ejecutar el laúd o construir sonetos en el Renacimiento italiano o en la Inglaterra de la Reina Isabel. Específicamente en la China entre los siglos VIII al XII de la era cristiana, creció una clase social de "caballeros pintores", estos individuos tenían a la pintura, la literatura y la caligrafía como formas de expresión naturales a sus dotes desarrolladas como práctica propias de ocio al margen de sus tareas en la Corte. Los poemas de estos "caballeros pintores" están entre las obras consideradas joyas de la literatura China, mientras que paralelamente sus pinturas están en el mismo nivel de producción cultural. Esta maestría artesanal entroncaba en la profunda formación del estudio caligráfico, "un arte del pincel", una forma de pintura abstracta, una "danza sobre el papel", en ella se aplicaban los mismos cánones críticos para una obra de arte en cuanto técnica de la línea y la pincelada, pues en la cultura China se postulaba que existe una interdependencia entre las tres artes. 

Agustín Barrios fue sin dudas un hombre al estilo de los más dotados, dominaba las artes de la escritura, el dibujo y la música, y al igual que los caballeros pintores de la China, su talento poético o prosístico son verdaderas joyas de la escritura, cuya grafía cual danza sobre el papel es en sí misma un arte del pincel, no del Renacimiento italiano, de la Cultura China o del periodo isabelino de Inglaterra, sino auténticamente paraguayo. Basados en la evidencia de la práctica pluriforme en artistas, gran proporción de escritores, en mayor tendencia han canalizado aptitudes artísticas en la pintura, no así, por lo menos en la misma medida pintores hacia la escritura, mientras que otros, siendo músicos también desarrollaron dotes para el dibujo como es el caso de Richard Wagner quien delineo con maestría sus escenografías operísticas y Agustín Barrios quien fue un excelso exponente en el dibujo a lápiz; tal vez por ello es -que si bien refiriéndose a Bach- Albert Schweitzer comentó, "se debe admitir, sin embargo, que estas categorías (refiriéndose a la de pintor, escritor o músico) dependen de un criterio externo y son un tanto arbitrarias. El alma del artista es un elemento complejo en el que se funden las dotes del poeta, el pintor y el músico en proporciones infinitamente variables". La pluma y la mente musical de Barrios son el reflejo fulgurante de su muy buen refinado instinto de artista en su significación absoluta.

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