Mangoré Eterno Edición 130 Aniversario de su nacimiento Víctor M. Oxley

sábado, 25 de junio de 2011

EDITORIAL

Este escrito nos sorprende en los festejos de los 200 años de vida independiente como nación. Dentro de estas celebraciones, festejamos a la Patria, y hablar de ella es aludir al Estado; debemos hacer mención que más que nunca los representantes que administran el poder, dieron carta libre -dentro de ideas muy buenas y alguno que otro manejo reclamado- a recordatorios de aquellos próceres de la gesta de mayo de 1811,  sin que por ello falten las alusiones al arte y sus artistas, y siendo así, a la música, y con ella, las referencias obligadas a nuestro genio universal, Don Agustín Pío Barrios Mangoré. 

Agustín Pío Barrios Mangoré nació y creció en el Paraguay, en aquel Paraguay aún postrado por las secuelas de aquella catastrófica tragedia genocida, como la que fue, la Guerra contra la Triple Alianza, vivió en un tiempo en donde las revoluciones militares y civiles eran la constante para acceder al poder político, creció como artesano genial de la composición para guitarra a la sombra del acecho de la guerra por la disputa por el Chaco Boreal, viajo a Europa cuando en el viejo continente ya soplaban los vientos apocalípticos que traerían la barbaridad máxima de la conducta más baja humana. La adversidad era el contexto en el cual se desenvolvía, pero esta le forjó y templó, esta le determinó su destino, hacerse como el más grande compositor e intérprete para guitarra de su tiempo.

Mangoré nos legó lo mejor de su genialidad, su música; y hoy más que nunca debemos celebrarle con ella, por ello deberían de ir nuestros mejores esfuerzos para conocer desde dentro a esta, es decir admirarla desde cómo está hecha, disfrutarla desde cómo se relacionan todos sus elementos en ella, celebrarla desde un conocimiento analítico y racional que dé argumentos de razón que demuestre cuán bien la conocemos. Creo que ya es el momento de superar la primera etapa de giros anecdóticos sobre su vida, y entrar en otra, en la cual abordemos sistemáticamente su legado, pues el arte, es lo más excelso de la creación humana, y Mangoré es uno de sus más notables representantes, el se ganó el derecho de entrar –a cuesta de esfuerzos sobrehumanos- en el panteón de los seres míticos que pueblan la memoria universal de la Humanidad.

Lic. Víctor M. Oxley Ynsfrán

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