Mangoré Eterno Edición 130 Aniversario de su nacimiento Víctor M. Oxley

sábado, 5 de mayo de 2018

LA COACCIÓN Y COERCIÓN INLOCUTIVA DEL PODER


                                                                                                                   Por Dr. Victor M. Oxley
Hacer uso de la lengua es hacer cosas con palabras y fue el filósofo oxoniense John L. Austin quien supo plasmar esta idea con su genial “Teoría de los Actos del Habla”. En esta el autor clasifica tres actos que siempre se dan con el uso del lenguaje, los actos locutivos, inlocutivos y perlocutivos. El acto locutivo contempla la acción o simplemente consiste en decir algo; por su parte el acto inlocutivo, a diferencia del acto locutivo, consiste en accionar al decir algo; por último el acto perlocutivo es la consecuencia o el resultado del acto inlocutivo (puede darse o no este, esta relación no es simétrica, pero casi siempre esta instancia aparece), es el acto que se lleva a cabo por el hecho de haber efectuado un acto inlocutivo.
En la proferencia que hace el ladrón cuando perpetra su fechoría “la bolsa o la vida” pueden graficarse claramente los actos del habla. La enunciación de la frase es el acto locutivo que como habíamos definido consiste en decir algo; en este decir algo está amenazando de muerte a su víctima (acto inlocutivo), quien a consecuencia de ello queda intimidada (acto perlocutivo).
En lo que sigue iremos señalando como el discurso político ejerce influencia inmediata sobre los ciudadanos a partir del entramado de sus comunicados y alegatos en la imposición de la realidad decretada a partir de sus palabras creando una percepción falsa de la única realidad.
Para empezar tomemos la declaración efectuada por el Presidente del Tribunal Superior de Justicia Electoral, Jaime Bestard, efectuada hacia el final de aquella jornada electoral del 22 de abril pasado.
“[…] a esta altura de la noche, con el 96% de la transmisión de resultados de nuestro sistema,  tenemos una diferencia marcada a favor de uno de los candidatos, que según todos nuestros estudios, y todas nuestras mediciones es absolutamente irreversible, aclaro que la transmisión de las últimas mesas pendientes, va a continuar y esta continuando de hecho, existen ya menos de mil mesas a ser cargadas, y esa cantidad de votos a ser escrutados, hacen imposible que se revierta el resultado, en consecuencia, de acuerdo a toda nuestra experiencia y a los resultados siempre certeros del TREP, el Presidente de la República del Paraguay es el Sr. Mario Abdo Benítez”.
En este comunicado existen múltiples variables que componen la proposición. 1) La “hora” o el espacio-tiempo en que fue hecho el enunciado (esta variable es empírica), 2) el estado o momento concreto en el cual se encontraba el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) en cuanto al progreso de su carga (esta variable es empírica), 3) un índice de propensión o tendencia estadística (variable empírica) y una variable que es causa de las 2 y 3, y que podríamos decir es 1 de ganador (adoptando términos de la Teoría de Juegos).
Reduciendo el enunciado a sus componentes principales, aplicando el método de eliminar la redundancia de frases de apoyo o de reforzamiento del argumento como “a esta altura de la noche”, “tenemos una diferencia marcada a favor de uno de los candidatos, que según todos nuestros estudios, y todas nuestras mediciones es absolutamente irreversible”, “aclaro que la transmisión de las últimas mesas pendientes, va a continuar y esta continuando de hecho, existen ya menos de mil mesas a ser cargadas, y esa cantidad de votos a ser escrutados, hacen imposible que se revierta el resultado”,  “en consecuencia, de acuerdo a toda nuestra experiencia y a los resultados siempre certeros del TREP”; podemos enunciar la proposición p1 en lo siguiente:
p1: “con el 96% de la transmisión de resultados de nuestro sistema, el Presidente de la República del Paraguay es el Sr. Mario Abdo Benítez”.
La proposición p1 impone inlocutivamente un estado de cosas y busca perlocutivamente la resignación del receptor en cuanto de que debe inexorablemente aceptar el resultado.
Para imponer tal estado de cosas el emisor apuntaló su idea en los reforzamientos de que “según todos nuestros estudios, y todas nuestras mediciones es absolutamente irreversible” también de que “la transmisión de las últimas mesas pendientes, va a continuar y esta continuando de hecho, existen ya menos de mil mesas a ser cargadas, y esa cantidad de votos a ser escrutados, hacen imposible que se revierta el resultado” y “en consecuencia, de acuerdo a toda nuestra experiencia y a los resultados siempre certeros del TREP”.
Es de lo más cuestionado, que ya en el filo de la noche de la jornada electoral el ministro Jaime Bestard del Tribunal Superior de Justicia Electoral haya utilizado el término “Presidente de la República del Paraguay” al dar como ganador a Mario Abdo Benítez solo con los datos del TREP, pues lo que se estilaba como expresión lingüística sobre tal comunicación sería hablar del candidato con mayores votos,  virtual ganador o frases símiles.
Esta retórica -que podríamos categorizar como la coacción y coerción inlocutiva del poder-, enuncia su proferencia desde la investidura de Ministro que le da el Poder (Paul Watzlawick en su “Teoría de la Comunicación Humana” categorizaría esta acción como comunicación “complementaria” ya que el que comunica esta en un plano muy diferente del que escucha, no es simétrica pues no se da en planos de igualdad), y desde tal lugar, solo se limita a obligar a aceptar inexorablemente sus designios a sus súbditos.
La jornada electoral del 22 de abril pasado se llevó a cabo hasta el término de la misma con los hechos muy característicos y propios de esta clase de procesos políticos, movilización de los actores electorales, apoderados, veedores, delegados electorales, representantes del Tribunal Superior de Justicia Electoral, representantes del Registro Cívico Permanente, miembros de las mesas electorales, votantes etc. Una vez concluida la votación en las mesas electorales, los miembros titulares en estas, procedieron al contaje de votos y su contabilización en las respectivas actas correspondientes según las formas oficiales para el efecto. Como parte del proceso, se contaba con un mecanismo de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), por el cual se conocería quien resultaba ganador en los comicios.

A raíz de las incongruencias entre los conteos realizados por los partidos, los que aparecen en los certificados de votación del Tribunal Superior de Justicia Electoral en manos de los apoderados de los partidos políticos y comparados estos documentos con los resultados transmitidos por el TREP, y también de los hechos denunciados por la ciudadanía en general se levantó el telón de la sospecha del fraude electoral.

El titular de la Justicia Electoral, Jaime Bestard (ANR, cartista) al dirigirse a la ciudadanía y a los partidos opositores al gobierno -sobre los hechos de denuncia de fraude electoral- indicó que “tuvo que contactar y tranquilizar a los referentes de los gremios de la producción como la Feprinco y la UIP […] cualquier noticia que implica la alteración del orden institucional perjudica la economía” (más adelante se dilucida la naturaleza de esta clase de argumentos pragmáticos),  inlocutivamente esta enunciación me pone en sobreaviso de que mis actos son negativos y perjudiciales  y perlocutivamente me indica que el camino es la inacción.

Por su parte el Sr. Mario Abdo, dijo que “lo único que pido -no por Marito, sino por el fortalecimiento de nuestra democracia- es que no tenemos que atentar contra nuestro sistema que ha construido una gran credibilidad”, este enunciado es similar al anterior pues ilocutivamente busca la inacción por razones pragmáticas (como se aclaro líneas atrás, más adelante nos referiremos a esta clase de argumentos pragmáticos) llanamente y como objetivo perlocucional pretende sumisión. Con relación a lo anterior también señaló que “culminó el proceso electoral y la gente está harta de las peleas entre políticos” […] sean parte de la generación del consenso y podamos empezar a reflexionar”, ilocucionalmente se exhorta a la irracionalidad y la acriticidad y perlocucionalmente busca que se acepte el estado de cosas.

En otro orden de cosas, y ya con el postulado puesto de que es él el Presidente de esta República el Sr. Mario Abdo Benítez dijo que "El pueblo votó por la unidad del Paraguay y no por la división del Paraguay […] hoy se acaban las divisiones estériles, se acabó el debate, vamos a ser un pueblo unido", ilocutivamente induce a creerle que es el único factor de estabilidad y perlocutivamente que debemos estar calmos y en pacifidad.

Se puede hacer un sinfín de citas y relaciones de este “discurso del poder” que desde “el poder de las palabras” busca imponer lo que dice que es real como la mismísima realidad que lejos dista de estas referencias torcidas ex profeso.

Ante las denuncias surgidas por doquier de que muchas de las actas, producto del conteo de los votos y emitidas por las autoridades de mesas electorales, son de contenido falseado, y teniendo en cuenta de que estas fueron la base del conteo paralelo de un mecanismo denominado TREP por el Tribunal Superior de Justicia Electoral, se ha puesto en duda sobre la función y veracidad de tal instrumento.

Según Carlos María Ljubetic, asesor del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) –en declaraciones en un medio televisivo el día 29 de abril de 2018- el TREP es un instrumento que garantiza la estabilidad social, pues trae calma a la ciudadanía ya que este evita que los contendientes electorales se declaren prematuramente por sus respectivas partes ganadores.

El TREP para este Sr. quien declaro que fue uno de sus artífices desde el principio mismo de su diseño y puesta en marcha, adquiere su validez y fiabilidad, desde el momento en que este instrumento tiene unos efectos a partir de su uso, o sea su fundamento adquiere razón de ser partiendo de que es causa de un efecto útil. Como puede notarse en este argumento, y muchos de este tipo, son del tipo que se categorizan como “instrumentalistas”. Esta postura tiene afinidad con los fundamentos éticos “consecuencialistas”, es decir “un instrumento (o en la ética la “conducta”) es bueno, si los efectos o consecuencias que tiene son buenos”, y también su recíproca vale “un instrumento es malo, si los efectos o consecuencias que tiene son malos”. Como se puede ver, esta postura tiene una fuerte relación con el pragmatismo, postura filosófica que asume que solo es verdadero aquello que funciona. El instrumentalismo-pragmatismo de este Sr. Ljubetic renuncia de antemano a fundar su tan mentada creación del TREP en la certeza o verdad de algún argumento que le de confiabilidad a su “monstruo”, pues lo único que nos pide con su pseudo argumentación es de que debemos de “creer” en su creación. La creencia está fundada en el dogmatismo y la irracionalidad, esta petitio principii de Ljubetic busca ponernos en una argumentación circular, si aceptamos su postulado caemos indefectiblemente en su conclusión “instrumentalista-pragmática”. Planteado así como se presenta, es un razonamiento de esos más falaces que se pueden improvisar para intentar salvar el promisorio monstruo que han creado en su laboratorio y que sigue evolucionando en el sistema político paraguayo. Inclusive, asumiendo su instrumentalismo-pragmático podemos devolverle el boomerang por la cabeza diciéndole que el TREP es un instrumento malo pues como se ve actualmente, y por culpa principalmente de su mala instrumentación por parte del mismísimo presidente del máximo Tribunal Electoral quien proclamo ganador a un candidato (creyendo que este acto traería estabilidad y calma en la ciudadanía), está causando zozobras en la ciudadanía, ya que esta se siente ultrajada en su voluntad y se siente impotente al ver que se le está robando esa dignidad.

El Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) consiste básicamente en el envío de actas preparadas para el efecto vía sistemas digitales con el método de escaneo o a viva voz. Este documento está firmado por los mismos miembros de las mesas electorales y su contenido es el mismo que se asentó en las actas oficiales en triplicado.

Las reglas del juego electoral presuponen que las actas TREP deben de corresponderse a las actas oficiales en contenido (letras, firmas y datos).

Expongamos la situación desde una perspectiva lógica.

(x) (Ax . Bx)

Para todo “x”, x = actas TREP; A = coinciden con actas oficiales; B = son auténticas; así tenemos: Todas las actas TREP coinciden con actas oficiales y son auténticas.

Por otro lado tenemos que (Ǝx) (–Ax . –Bx) que se traduce en, existe algún “x”, tal que x = actas TREP; -A = no coinciden con actas oficiales; -B = no son auténticas

Así tenemos que : Existen algunas actas TREP que no coinciden con actas oficiales y no son auténticas.

Así se puede expresar el siguiente razonamiento:

Si todas las actas TREP coinciden con actas oficiales y son auténticas entonces no hay fraude electoral;

Existen algunas actas TREP que no coinciden con actas oficiales y no son auténticas;

Por lo tanto,

Hay fraude electoral

En símbolos se expresa así,

(x) (Ax . Bx) -C

(Ǝx) (–Ax . –Bx)
_________________
Ergo: - - C C (la doble negación es equivalente a la afirmación)

Por otra parte, si bien el TREP es un instrumento oficioso (carece de valor oficial), su contenido debería de reflejar congruentemente similitud con los datos de las actas en triplicado de los sobres electorales. Al tener pruebas suficientes de que los datos transmitidos por el TREP en el conteo rápido para el conocimiento de los ganadores de la justa electoral fueron falseados y atendiendo que el art. 309 inc. a del Código Electoral dice que: “la ausencia, destrucción o desaparición de la documentación prevista en el Código”; e inc. b: “la adulteración fraudulenta de tales documentos” sostenemos dudar fehacientemente de las actas oficiales de los sobres electorales, pues da pie a sostener que en un alto porcentaje son fraudulentas y ello mina las garantías de que se podían tener sobre todas ellas, así todo este proceso electoral está viciado de actos que la empañan al punto de calificarlo de “distorsión generalizada de los escrutinios” así como reza el art. 307 inc. d del Código Electoral, y estos artículos citados, el 307 y 309 son las causales de nulidad expuestas en el Libro VI, Sanciones, Titulo I del Código Electoral paraguayo.

Podemos decir que la negación es una cuestión semántica o del lenguaje, es un acto de dicto (negar que exista fraude electoral), la verdad es una cuestión de hechos o sea un acto de facto (las evidencias e indicios hacen real el hecho punible). Así de la afirmación de que la denuncia de fraude perdió fuerza (como se manifestó en un medio televisivo) no se puede concluir que no exista el fraude, como intentan imponerlo los del Tribunal Superior de Justicia Electoral y los apoderados de la agrupación política ANR. Este razonamiento implica cometer dos falacias no formales, la 'causa falsa' o non causa pro causa y 'conclusión inatinente' o ignoratio elenchi.

La palabra “irreversible” es sin duda la palabra más usada en el discurso del poder en este contexto e instancias del proceso de juzgamiento electoral, se la escucha hasta el hartazgo en todos los frentes en donde la oficialidad del poder sale al frente a justificar y creo que amerita una disquisición especial para aclarar equívocos y malos entendidos.

Ya habíamos citado las palabras del Presidente del TSJE Jaime Bestard sobre el uso de la palabra “irreversible” al principio de este análisis, volvemos a transcribir sus palabras “[…] a esta altura de la noche, con el 96% de la transmisión de resultados de nuestro sistema,  tenemos una diferencia marcada a favor de uno de los candidatos, que según todos nuestros estudios, y todas nuestras mediciones es absolutamente irreversible”.

Una serie o un proceso –dice José Ferrater Mora- que siguen una dirección determinada y que no puede seguir la dirección inversa es llamado "irreversible". Cuando la serie o el proceso sigue, o puede seguir la dirección inversa es llamado "reversible". El predicado 'es irreversible' equivale, pues, al predicado 'tiene una dirección determinada'; el predicado 'es reversible' equivale al predicado 'no tiene una dirección determinada'. La cuestión de si una serie o proceso es irreversible o reversible ha sido objeto de numerosos debates sobre todo en lo que toca al espacio, al tiempo y a las relaciones de causalidad.

El discurso de Bestard, quiere subrayar de que la expresión “según nuestros estudios y todas nuestras mediciones tiene una absoluta dirección determinada” es determinista o causalista.

La irreversibilidad es un concepto físico, las leyes de la termodinámica determinan que todos los procesos naturales son irreversibles pues la línea del tiempo en estos sólo apunta en una dirección, hacia el futuro.
Los hechos físicos son irreversibles. Ahora ¿Los hechos sociales o Institucionales son irreversibles? En otras palabras ¿Qué Mario Abdo Benítez o cualquier otro sea Presidente es un hecho “irreversible”?
Para que alguien, a través de un proceso electoral en este caso, se gane la potestad de ejercer el poder de gobernar, que funja un mandato presidencial, primero debe legitimarse a partir de la victoria legal en unas elecciones limpias. De aquí que de aquello que es “irreversible” en la expresión citada de Bestard sólo tenga sentido en el contexto de su enunciación estadística sobre los resultados del TREP, pues así como la mecánica estadística, inaugurada por Boltzmann en sus geniales conceptos termodinámicos han sido demostradas por infinidad de instancias hasta la actualidad y fundan sólidamente el concepto de que  los procesos materiales-energéticos son irreversibles, podemos decir por nuestra cuenta que los procesos Institucionales, como el de proclamar ganador en una elección a un candidato no es “irreversible” (la doble negación lógica equivale a la afirmación, así en esta expresión puede intercambiarse “no es irreversible” por “reversible”).
La proclamación del ganador en la justa electoral llevará a quien lo logre al estatus de Presidente de la República del Paraguay, pero más allá de este hecho, puede que se revierta el hecho, caso de que tal acción sea revocada por otra resolución sustentada en la nulidad del proceso electoral por la acumulación sustantiva de “pequeñas irregularidades” que la vicien por completo. La revocabilidad de las sentencias judiciales demuestra que no existe la irrevocabilidad dentro de las Instituciones sociales, la “irrevocabilidad” no es sinónimo de “irreversibilidad”, pues ambos términos tienen su uso y sentido plenos en contextos inconvergentes y para nada congruentes como lo son el de la Física y el Derecho.
La palabra “irreversible” es un término causalista propio de una Física determinista, ahora la palabra “irrevocable” dentro de un contexto jurídico (como los son el juzgamiento de las elecciones) no tiene lugar por aquello de que las sentencias judiciales son revocables y desde aquí no existe la irrevocabilidad de estas.
Para ir cerrando esta reflexión podemos traer al tapete que la coacción y coerción inlocutiva del poder nos impone un estado de cosas fraudulentas, nos pone en sobreaviso de que nuestros actos son negativos y perjudiciales socialmente, de que seamos inactivos, irracionales y acríticos, aceptemos el unicato, y perlocutivamente nos resignemos a los hechos impuestos de facto, a la sumisión. No se puede impresionar a la ciudadanía con falacias del discurso pues con estas argucias solo se utiliza la textualidad para imponer una realidad que solo es el fruto de una adiposa verba como subproducto de una retorcida lógica con el único fin de hacerse con un mandato que no les pertenece ni legal ni mucho menos legítimamente.

La Filosofía del poder categorizada como "La política de los hechos consumados" se sustenta como su propio nombre indica en imponer un estado de cosas tal, que la generalidad acepte un hecho por más malo que fuere ante la imposibilidad de cambiarlo, pareciera ser que esta Filosofía maquiavélica está en curso de acción como un bien orquestado plan de la Real Politik local con su característica viveza criolla con un muy buen aliado clave como su consecuente brazo ejecutor.

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